sábado, 12 de mayo de 2012

AQUÍ Y AHORA


Napoleon Hill, escritor y conferenciante, fue el creador del concepto “Master mind”, del que habla en su libro “Piense y Hágase rico”, auténtica Biblia en el campo del desarrollo personal. Se trata de un grupo de personas que se unen para formar un equipo de trabajo de iguales, unidas de forma armónica con un propósito común de ayudarse, de compartir experiencias, de retarse, y juntando energías; hasta el punto de que todas ellas (suelen ser un grupo reducido) forman una nueva mente, que es más que la suma de todas ellas individualmente. Esa nueva mente es a lo que Hill denomina “Master mind”.

En el año 2000, un pequeño grupo de personas que asistimos a un seminario de Tony Robbins en Hawaii, decidimos crear uno de estos grupos tras regresar a Barcelona, con la voluntad de reunirnos periódicamente para trabajar juntos nuestro afán de cambio y de crecimiento personal.
Recomiendo con absoluta convicción este instrumento a aquellas personas que efectivamente quieran cambiar algunos aspectos de sus vidas, determinar y revisar objetivos, corregir carencias, definir proyectos, o buscar, en definitiva, un entorno adecuado que las impulse a una nueva manera de pensar.

Durante todo el día de ayer, estuve reunido con mis amigos y compañeros de grupo, Sergi, Carlos, Juan, Mario y Marcial, trabajando conjunta e intensamente sobre los objetivos que cada uno de nosotros tenemos en las diferentes áreas de la vida.
Durante la comida estuvimos comentando el bombardeo de noticias negativas que constantemente nos llegan desde los medios de comunicación y desde las instituciones que nos gobiernan; y de lo necesario que se hace aislarse de todo este ruido para poder tener perspectiva en nuestras vidas, y poder adquirir conciencia.
Decíamos entre nosotros, que si hay algo que sería importante enseñarle a nuestros niños es a ser librepensadores, a que no se dejen atrapar por el "sistema". A lo largo de la vida, desde nuestra infancia, nos van introduciendo a través de la educación y el entorno, opiniones, juicios, dudas, miedos, que vamos absorbiendo y nuestro cerebro convierte en creencias, las cuales van conformando nuestra identidad y llegan a convertirse en nuestra realidad, aquello que creemos que somos.  Esos hábitos, que de alguna manera nos encadenan a una realidad muchas veces no deseada, hemos de saber que nos limitan a la hora de conseguir objetivos y de sentirnos bien.
Lo que logra toda esa incesante lluvia de informaciones negativas es que, como todo está tan mal, nos decimos a nosotros mismos que ya estamos bien como estamos; y acabamos justificando nuestra propia situación por las circunstancias. De esta forma nos desconectamos de lo realmente importante, de los valores prioritarios. Nos alejamos de nuestra fuente esencial, y nos negamos la posibilidad de cambiar nuestra vida. Dejamos de darnos oportunidades, y renunciamos a la responsabilidad de controlar nuestro destino. Esto es desastroso, porque nuestra evolución como especie tiene mucho que ver con la capacidad de asumir la responsabilidad, en nuestra vida y en nuestra realidad. Y de hacerlo con plena conciencia y atención en el “aquí y ahora”.

Decía John Lennon que la vida es todo aquello que transcurre mientras hacemos otros planes. Esta frase define de manera extraordinaria lo que es realmente importante en nuestra existencia: el estar presente, aquí y ahora, con atención plena, siendo conscientes. Seguramente el sentido de la vida es la cuestión clave, la pregunta más apremiante, y probablemente es distinto en cada persona y en cada momento. Porque lo realmente importante no es el sentido de la vida en términos generales, sino el significado concreto que le da un individuo a su vida en un momento dado.
Todos cambiamos constantemente, aunque no seamos conscientes de ello. Somos diferentes respecto a hace un instante, y seremos diferentes dentro de unos momentos. La vida es cambio. Nada es permanente. Y nuestro sufrimiento proviene en muchas ocasiones de querer retener alguna cosa que existe en nuestra vida o que creemos poseer.
La vida no suele desarrollarse según nuestras expectativas, y hacemos camino al andar. Por eso, porque lo importante es el camino, es fundamental que tengamos claro que en la vida no hay pasado ni futuro. Pasado y futuro son culpa y miedo, y no deben condicionarnos ni limitarnos. La alegría sólo puede existir en el presente. La vida es sólo lo que acontece ahora, quería decirnos seguramente Lennon. Sólo se vive en el presente; y sólo en el presente podemos expandir el tiempo, porque sólo en él se experimenta de verdad la vida.

En la maravillosa película “El Club de los Poetas muertos”, el personaje del profesor (que encarna Robin Williams), cita a Horacio cuando dice: “El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, lo que no significa alocadamente, sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro, examinándote de la asignatura fundamental, EL AMOR. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida”.
El verdadero sentido de la vida nace únicamente del amor y la conciencia con atención en el momento presente.
El personaje del profesor, en la película, ayuda a los alumnos a descubrir sus propios caminos. Enseñar a pensar y a ejercer la reflexión crítica es algo que debiera ser esencial en la educación de los niños. Sin embargo, no es así, generamos criaturas que quedan atrapadas en el sistema, llenas de dudas y miedos.



Es fundamental volver al punto. A lo esencial. A nuestra verdadera fuente. Hemos de hacerlo una y otra vez, volver a los valores primordiales controlando nuestros pensamientos y emociones.
Los males de nuestro mundo tienen que ver con que pensar por nosotros mismos se ha convertido en un ejercicio extraño. Así nos va…..

2 comentarios:

  1. Hola Pau:

    Hombre, lo que planteas en este escrito es para hablar largo y tendido. Efectivamente, el bombardeo de noticias negativas, nos invita a alejarnos de la realidad, pero esto no es positivo, como tampoco lo es pensar en el futuro. Precisamente, la situación que muchas personas viven es por no pensar en el futuro, y ello es debido a la degradación de un sistema educativo, donde se realzan valores aparentemente tolerantes, pero que en realidad limitan al individuo, al ser humano en si mismo, y nos obligan a compartir falsamente planteamientos en lo que en realidad no estamos de acuerdo.

    Tu y yo aprendimos bajo un sistema educativo, totalmente distinto del que defiende tu admirado profesor del Club de los Poetas muertos, filme de cuya filosofía yo discrepo, pues no enseña a los alumnos a ser librepensadores, sino a desobedecer a la autoridad... en su fase de desarrollo intelectual y de aprendizaje.

    En los oficios, cualquiera que sea, siempre hay una disciplina, y cuando se saben todos los secretos, y se ha seguido las normas y la disciplina, entonces se puede crear y aportar ideas propias. Pero mientras se está en proceso de enseñanza, lo más conveniente se seguir las indicaciones... aunque después podamos discutirlas.

    En fin, vivimos tiempos convulsos. En realidad estamos viviendo la Tercera Guerra Mundial, sin disparar ni una sola bala, sino a través de la economía, sus sistemas financieros y sobre todo, los errores de los políticos, profesionalmente inútiles, intelectualmente fracasados y humanísticamente inexistentes.

    Gracias por remitirme tu blog, que espero me sigas remitiendo a medida que introduzcas artículos.

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  2. Gracias a tí Marta. La cuestión a la que te refieres, la educación, es clave, porque tenemos una crisis de valores, mucho más importante (es la causa) que la económica o financiera. Una crisis de humanidad. El sistema educativo está en origen de todo ello, unsistema obsoleto, que no ha preparado a las personas para los retos evolutivos del futuro, especialmente en el campo del desarrollo personal. La velocidad de los cambios en la sociedad debido al avance tecnológico es vertiginosa, y nuestra capacidad de gestionarlos es muy deficiente. De manera distinta para nuestra generación que para los jóvenes de ahora, pero hace falta una transformación del sistema educativo que se centre en crear personas con más calidad humana, en aumentar la creatividad, la confianza, el control emocional, la compasión, la cooperación, laresponsabilidad, valores que engrandecen al ser humano en lugar de esclavizarlo. Eso es lo que intenta enseñar el profesor de "El Club de los Poetas Muertos", que cada persona poseee en sí misma la grandeza y la capacidad de ser excelente, que sus referentes deben ser internos y no comparativos ni competitivos con los demás. La licha es con uno mismo. La persona tiene la responsabilidad de llegar a ser la mejor versión de uno mismo, sin compararse con nadie.

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