domingo, 27 de mayo de 2012

BENDITA CRISIS

Aunque alguien pueda pensarlo, no me refiero a la “crisis” en abstracto, de la que hablamos continuamente y de forma recurrente un día sí y otro también, esa crisis que a menudo sentimos externa a nosotros y de la cual buscamos culpables en cada conversación. A lo que hago alusión es a la esencia misma de nuestra vida, a las “crisis” que en forma de preguntas subyacen en cada elección que hacemos y en cada decisión que tomamos, momento a momento.
Einstein decía que sin crisis no hay desafíos, y sin desafíos la vida es una rutina. Es ahí cuando puede surgir lo mejor de nosotros mismos, porque la lucha de la vida no es sino contra nosotros mismos. Se trata de crecer paso a paso, día a día. Sólo en el conflicto, en la angustia, seremos capaces de comprender nuestro verdadero lugar en el universo; cuando nos cuestionamos, nos preguntamos y nos respondemos con toda la trascendencia de la que somos capaces.
Los seres humanos tenemos sorprendentes capacidades, pero la paradoja es que no podemos expresarlas sin el reto que surge del dolor, cuando el sinsentido nos hace dudar de todo, sobre todo de un sistema que nos ha enseñado a ser obedientes y a estar quietos. ¡Qué gran paradoja la humana! Tenemos un cerebro con un potencial enorme, capaz de auto trascendernos, y a la vez nos encorsetamos en creencias que nos limitan viviendo la vida de otros. Somos a la vez capaces de dar saltos evolutivos enormes y de seguir el camino del no vivir que nos viene marcado.
La actual situación tiene de bueno que muy probablemente alterará nuestra forma de percibir el mundo y nuestra propia realidad. Veremos que para que las cosas funcionen, no es tan importante el “sistema” como nuestra forma de actuar conscientemente. La libertad tiene significado si somos libres “para algo” y no sólo libres “de algo”. Es nuestra capacidad de actuar lo que nos da poder. Y ese poder proviene de nuestro centro interior, no de factores externos; es un derecho que nos pertenece por haber nacido.
Ése es el sentido que debemos darle a las crisis: una oportunidad de reinventarnos para crecer.
La democracia no es un solamente un “sistema” político, sino un estado interior, de cada persona. De nuestra propia evolución individual y de nuestra capacidad de asumir responsabilidad, dependerá que el mundo sane. Con una forma de pensar diferente actuaremos de otra manera, no reaccionando ni simplemente obedeciendo, sino respondiendo percibiendo todas las posibilidades. Entonces seremos capaces de cambiar las tres relaciones esenciales de la existencia humana: con nosotros mismos, con los demás y con el mundo. Nuestros patrones cambian porque nuestras necesidades lo hacen también. Nuestro centro interior se convierte en la referencia, con lo que nuestra percepción se clarifica, se vuelve congruente y aprecia lo que realmente queremos para nuestra vida.
Enlazo con lo que decía principio: nada de lo que sucede es ajeno a nosotros. La “crisis”, como la economía o la política, está sujeta a percepciones, a propaganda y a mentiras. Podemos pensar y creer lo que queramos, pero lo más positivo es centrarnos en aquello que podamos hacer de la manera más congruente y, en palabras de Einstein, “Vamos a tener que pensar de una manera esencialmente nueva si queremos que la humanidad sobreviva y ascienda a niveles más elevados”.

El primer paso es que nos respondamos a la pregunta básica de “¿Quiénes somos?”
Sin entender quiénes somos y de dónde venimos, difícilmente avanzaremos de verdad. Los nuevos conocimientos que la ciencia nos ha aportado no dicen que hasta ahora hemos partido de ideas equivocadas al respondernos a esa pregunta. Estamos en una crisis múltiple que amenaza el futuro de la humanidad de una forma sin precedentes, y necesitamos de ese nuevo conocimiento para ser capaces de atender mejor a cada una de nuestras crisis individuales; estableciendo nuevas asociaciones basadas en una percepción distinta de la realidad, en la fe en la ayuda mutua y la cooperación, en la ausencia de miedo y de juicio, en asumir nuestra responsabilidad.
¿Qué valores elegiremos? ¿Qué legado dejaremos? No tendremos que esperar mucho para averiguarlo.

(Escena de la maravillosa película "Ahora o Nunca", de 2007: No esperes al final para hacerte las preguntas clave en tu vida)

No hay comentarios:

Publicar un comentario